Al respecto al continente perdido de la Atlántida se barajan muchas hipótesis, pero la teoría más aceptada es que esta importante civilización fue desvastada por una gran erupción volcánica.

Se dice que el nombre de Atlántida fue dado en honor de su primer gobernante, Atlas, uno de los hijos de Poseidón que se rebeló contra los dioses y fue condenado por Zeus a cargar sobre los hombros la bóveda del cielo.

Aunque no existe ningún hallazgo arqueológico que avale su existencia, existe una larga lista de lugares potenciales que se disputan las coordenadas en las que pudo existir este continente y su civilización.

Toda la leyenda de la Atlántida surge de una misma fuente: "Los diálogos de Platón". En dos de estos diálogos, mantenidos por Platón con Critias y con Timeo, se hace una descripción bastante exhaustiva sobre la Atlántida, su geografía, sus habitantes y su forma de vida. Platón asevera en sus "diálogos" que esta historia les fue relatada por el sabio griego Solon, quien a su vez la recibió de un sacerdote egipcio.

Se describe como una historia genuina la narración acerca de un pueblo originado por los dioses que habitaba en una gran isla situada más allá de las Columnas de Hércules (actualmente el Estrecho de Gibraltar) y que superaba en superficie a Asia y Libia juntas.

Según este relato, el poderío de los gobernantes atlantes alcanzaba gran parte de Europa y de Egipto pero cometieron el gran error de pretender someter a los atenienses, quienes triunfaron finalmente sobre los invasores (no es extraño, considerando que Platón era griego) a la vez que liberaron a los otros pueblos sometidos. Al cabo de un tiempo, intensos terremotos y grandes inundaciones acabaron con la Atlántida (y con los gloriosos guerreros atenienses) en un solo día.

En los Diálogos también se describe como vivía la civilización atlante con bastante detalle. Esta civilización tuvo su origen en la unión del dios Poseidón con una mortal llamada Cleito. El amor de Poseidón por Cleito era tan grande que, para protegerla, aisló la isla de todo cuanto la rodeaba por medio de dos anillos de agua y tres de tierra, fosos inundados y muros alternados. Convirtió así el centro de la isla en un círculo.

El suelo de la isla era inmensamente rico, y con el se edificaron templos y palacios de gran hermosura y magnitud, a la altura de sus moradores. También construyeron puertos y dársenas para los barcos que transportaban mercancías procedentes de todo el mundo y construyeron un gran canal que, partiendo desde el centro de la isla, desembocaba en el mar.

Cada una de las provincias en que se dividía la Atlántida estaba gobernada por un rey, y todos ellos seguían la ley de Poseidón, escrita en una columna de oro y cobre erigida en medio de la isla. Los habitantes que en un principio vivían y pensaban de acuerdo a la ley, iniciaron su decadencia tras comenzar a mezclarse con los mortales, por lo que Zeus decidió castigarlos.

Para atenernos al rigor histórico, la heroica hazaña bélica en la que los atlantes fueron derrotados por los atenienses tuvo lugar, según el sacerdote egipcio, hace más o menos unos 9.000 años. Como Solon vivio alrededor del año 640 a.C. podríamos deducir que la Atlántida alcanzo su mayor apogeo aproximadamente en el año 10.000 a.C.

Del origen de esta civilización no se tiene conocimiento alguno; ahora bien, es necesario admitir que los principales datos de la existencia real, o no, de la Atlántida provienen de un relato sobrecargado de leyendas, y que éstas suelen encerrar una veracidad que ha soportado una considerable deformación, pero que cuya búsqueda no resulta del todo irrealizable.

Tampoco debemos olvidar que los mitos griegos (donde aparecen las leyendas atlantes), fueron imaginados y/o creados por la gente que vivía en regiones que mantenían estrechos contactos con la Creta Minoica (una superpotencia económica y política de la antigüedad), de hecho, los cretenses tenían sometidos a los atenienses.

¿Dónde está la Atlántida?

Podemos así apreciar que existe gran similitud entre la isla de Creta y la Atlántida, además, ocurrió un hecho muy significativo: la gran explosión del volcán de la Isla de Thera (hoy en día Santorini) que tuvo lugar aproximadamente en el siglo XVI a.C.

Los geólogos americanos Shenk y Stanley encontraron restos de la gran explosión de Santorini al analizar restos volcánicos en el río Nilo. Unos vulcanólogos daneses encontraron restos de este volcán en Groenlandia, a unos 3000 Km. de distancia. La hipótesis de la explosión se ve avalada por algunos relatos bíblicos; para algunos conocidos investigadores, la separación de las aguas del Mar Rojo y el ensombrecimiento del cielo en Egipto fueron la consecuencia directa de la erupción volcánica de la isla de Thera.

También los chinos afirman, en algunos manuscritos antiguos, que durante el reinado del emperador Xieh, los campos del cálido valle del Río Amarillo aparecían cubiertos diariamente por escarcha. Después de las erupciones de los volcanes Laki (Islandia, 8 de julio de 1783) y Tambora (Indonesia, 5 de abril de 1815) parece ser que ocurrieron fenómenos similares.

Indudablemente la catástrofe de Santorini no es única. Un caso similar ocurrió con el volcán Krakatoa (al suroeste de Indonesia, entre Java y Sumatra) el 26 de agosto de 1886. El gran estallido de este volcán produjo una ola colosal que destruyó las costas de Java y Sumatra, de la misma manera que el volcán de Santorini podría haber aniquilado la civilización atlante.

Pero existen otras coordenadas que se diputan con Santorini la ubicación del reino perdido:

*La Isla de Pharos (frente al delta del Nilo)
*La cordillera del Atlas (conjunto montañoso al Norte de África)
*La desaparecida civilización de Tartessos (en las proximidades de Cádiz)
*El antiguo lago de Tritonis (hoy, marismas de Chott el Djerid y Chott Melrhir)
Hay quien señala a los guanches, los primitivos habitantes de Canarias, como los descendientes de los atlantes, basándose en que las momias guanches son de elevada estatura. Pero si se recurre a la antropología, queda claro que los guanches procedían de las costas africanas.

El escritor griego Plutarco (c. 50 d.C.) sugiere que la Atlántida podría buscarse en Escandinavia (la región del norte de Europa que comprende Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia e Islandia).

También se menciona la Atlántida en la zona del Canal de Korinthos, una brecha de 6,3 Km. abierta a través del istmo del mismo nombre, que une el Peloponeso con el resto de Grecia; una zona muy propensa a los terremotos.

Si mencionamos a Tartessos (comarca al sur de España), también allí se dan muchísimas coincidencias con lo descrito acerca de la Atlántida, lo que nos haría situarnos en el Océano Atlántico.
 
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