A lo largo y ancho del mundo encontramos cementerios marcados en el mapa con rojo. Lugares que han sido escenario de miles de leyendas fantasmagóricas y que aglutinan una gran cantidad de turistas curiosos movidos por el ocultismo.

Entre esa inmensa lista de cementerios hay algunos que sobresalen como por ejemplo el cementerio de Stull. Este camposanto está emplazado en un pueblo muy pequeño llamado Stull a pocos kilómetros de Lawrence, Kansas City, y actualmente es uno de los cementerios con mayor fama de encantado del mundo. 

Tal es el punto, que se suele decir que aquí se ubica una de las siete puertas del infierno Las leyendas de la iglesia y el cementerio de Stull tienen más de 100 años, no obstante, no fue hasta 1974 cuando se
dieron a conocer de forma masiva. 

En este año se publicó un artículo en el periódico de la universidad de Kansas en el que se narraban una gran cantidad de hechos extraños acontecidos en el lugar Fue en ese momento cuando el mundo conoció las leyendas de los lugareños, las cuales aseguraban que el Diablo se aparecía dos veces al año en Stull, en el equinoccio de primavera y en Halloween.

Si el Diablo ya imponía, el resto de historias que se narraban ponían los pelos de punta aun más. Testimonios más recientes de personas que habían pasado por el cementerio notando como eran agarrados por manos invisibles, pérdidas de conocimiento y memoria, desorientación o apariciones de espectros eran algunas de las joyas terroríficas que se desgranaban en el texto.

Los habitantes de Stull, bastante pocos por cierto, aseguran que esas historias son verdad. Incluso el párroco del lugar habla de que los episodios no tienen que ver con la imaginación de cuatro o cinco estudiantes.

Pero ¿a que se debe este halo paranormal en Stull City? Al parecer, las leyendas hablan de que en 1850 un perturbado apuñaló al entonces alcalde del pueblo. El incidente aconteció en un granero de piedra, lugar en el que se construyó una iglesia que fue arrasada por un incendio. Todo ello habría ocurrido en los terrenos del cementerio actual.

Además, hay otras historias como la de un árbol en el que, según cuentan, fueron ahorcadas varias brujas, o la existencia del sepulcro de uno de los hijos de Satán. Un niño que nació deforme y murió a los pocos días enterrando su cuerpo en lo que hoy es el camposanto de Stull.

Estas y otras historias parecen alimentar la idea de que este territorio está marcado por el Diablo. Un lugar maldito en el que los muertos pueden volver pasando por la puerta del infierno, ubicada en la actual iglesia del cementerio.
 
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